Carta a un hasta luego

Aquella mañana quise decirte algunas cosas, pero no pude, siempre me es difícil decir que pienso o siento cuando te tengo cerca, por eso elijo el disimulo en esos momentos, para esconderme. Esto explica porque estas leyendo este papel en lugar de estar escuchando mi explicación. Ya me conoces. ¿No? Quizá para mi sea mas fácil expresarme en un papel que frente a tu linda mirada. Quiero que sepas que he decidido olvidarme de ti. Que mi mente no recuerde nunca más nada tuyo. Tengo demasiadas ilusiones rotas como para seguir imaginando nuevas y solo recibir indiferencias. Pienso en ti, te deseo y no estás. Ya sabes que me gustaría verte ahora mismo, ya sabes que desearía pedirte que no tengas miedo… no huyas. A veces pienso si sientes algo más por mí de lo que te gustaría y no quieres admitirlo. A veces, solo a veces pienso que te he agobiado. Siento ser una molestia en tu vida. No digas que no. No pienses ahora que no. Se que tal vez hubiera salido algo precioso, pero tienes tu vida, y yo únicamente paso y estorbo; cualquier ciego puede verlo. Las razones se han juntado para decidir: serán estos los últimos días que nos hablaremos y pronto no sabrás de mi ni yo de ti. Voy a olvidar todo. La dirección donde te hago llegar mis postales y esas pequeñas cosas que te escribía, aunque ya no trabajes en ese lugar. Tus mensajes; tristes, dulces, alegres que maldición sólo sirvieron para crear falsas expectativas. Estoy cansado de desearte y encontrar siempre una respuesta fría y distante. No quiero que mi mente imagine momentos que no van a existir; porque eres distinta, porque te imagino distinta; y cuando llega la realidad, ese momento, lo imaginado no sucede, y me siento mal. Peor aun, me siento desamparado, desprotegido demasiado olvidado. No tienes la culpa, vives tu vida. Soy yo el que molesto, quien llega a fastidiar, a pretender cosas que no debe. No se porque lo hago, será tal vez porqué siempre te desee y nunca te tuve; o será que no puedo explicarlo, como no puedo explicar mis sentimientos. Ayer, luego de verte sonreír, me he dado cuenta que nunca te voy a tener. Que de nada sirve tenerte en mi mente, en mi corazón. Que no puedo evitar los celos de verte sonreír, de no sonreír conmigo. Entiendo, es mejor olvidar tu existencia, al fin, la distancia y las ocupaciones harán su trabajo. La memoria no es tan fuerte, el corazón no es tan tonto. Si te olvido ya no sufriré, ni crearé ilusiones débiles en mi corazón, ni pensaré en ti como en una mujer. Así entonces, todo va ser mejor para ti y para mí. Para mí por las razones que te explico, para ti porque ya no tendrás esa piedrita en el zapato que te molesta. Estamos acá, al final. No pienses que soy trágico o melodramático. Existe la necesidad de dar vuelta la página para poder seguir. No importa si el final es alegre como imaginé o triste como está sucediendo. Podría decir vamos a intentar “el no saber muy bien el que”. No hay nada más que decir. ¿Sabes?… todavía huelo a vainilla.  Hasta luego.

2 comentarios en “Carta a un hasta luego

  1. Aaaiix! el desamor…como duele! Tod@s o casi tod@s alguna vez hemos sentido algo parecido, un amor clandestino no correspondido, o el auto-maltrato a nuestro propio corazón por no querer admitir la realidad…
    Duele y mucho pero no queda mas remedio que “pedalear” a otro lugar sin dejar de buscar, sin perderse en la desesperanza…y como siempre digo….que lloren…que lloren los hombres! porque el llanto es la respiración del alma!

    Un fuerte abrazo Arturo!

    JOPE.

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